¿Por donde vamos? A si estaba yo en las Tres Plumas cuando apareció una pareja de novios que se inscribió con un nombre falso, pero falso, muy falso, vamos que tiene que ser falso a la fuerza, y se marcharon a su fornicadora tarea en su habitación. Al cabo de un rato apareció un noble con un sequito digamos, como podría describirlos, ¿energúmenos? ¿patanes? ¿buenos-para-nada? Diciendo que buscaba a su prometida que se había escapado bla bla bla… el borracho hidalgo con ganas de pelea empezó a gritar y vociferar que iba a subir a buscarla, que si que voy a hacerlo y tal. Dado que ya teníamos una merecida reputación como defensores de la ley y el orden y esas cosas que hacen grande al Imperio, que sigmar lo guarde, pues nos entrometimos, como siempre, vamos, así que tenemos a Theo con su mirada que se clava como espada que lleva el…, el…, el espadachín, vamos que te atraviesa, pero que nada, que mirar mira, pero nada. Yo ni corto ni perezoso, voy y le suelto una trola de esas que hacen famoso a un charlatán, que somos agentes de la ley imperial, que esta perturbando la paz, y esas cosas que dicen los guardias antes de encerrarte en las mazmorras justo antes de hacerte caricias. Y yo Ruforiel el de la mano rápida y la lengua incauta, consigo que se venga abajo, me (intenta) explicar su vida, que si su prometida se ha escapado, que es una vergüenza para su familia, pero ¡ay! que yo, que ato cabos cual marinero nórdico, lo dejo con sus etílicos lamentos, ¿he mencionado ya que estaba borracho?, y me marcho, no sin una sonrisa a “solucionar este problema, sire”, vamos que hablo con los novios, les aviso que el marido de la novia, el AUTENTICO vamos, pongo énfasis en la palabra vamos, esta abajo, si es que tengo un corazón de oro, como el soborno que le saque al pálido novio, y aunque no se lo crean ese, no fue el final de la LARGA noche en las tres plumas… noten el énfasis que pongo en la palabra plumas, vamos.
Ruforiel Lenguaincauta
