Reflexiones de un pícaro-La larga noche en las tres plumas Parte III

¿Por donde vamos? A si estaba yo en las Tres Plumas cuando apareció una pareja de novios que se inscribió con un nombre falso, pero falso, muy falso, vamos que tiene que ser falso a la fuerza, y se marcharon a su fornicadora tarea en su habitación. Al cabo de un rato apareció un noble con un sequito digamos, como podría describirlos, ¿energúmenos? ¿patanes? ¿buenos-para-nada? Diciendo que buscaba a su prometida que se había escapado bla bla bla… el borracho hidalgo con ganas de pelea empezó a gritar y vociferar que iba a subir a buscarla, que si que voy a hacerlo y tal. Dado que ya teníamos una merecida reputación como defensores de la ley y el orden y esas cosas que hacen grande al Imperio, que sigmar lo guarde, pues nos entrometimos, como siempre, vamos, así que tenemos a Theo con su mirada que se clava como espada que lleva el…, el…, el espadachín,  vamos que te atraviesa, pero que nada, que mirar mira, pero nada. Yo ni corto ni perezoso, voy y le suelto una trola de esas que hacen famoso a un charlatán, que somos agentes de la ley imperial, que esta perturbando la paz, y esas cosas que dicen los guardias antes de encerrarte en las mazmorras justo antes de hacerte caricias. Y yo Ruforiel el de la mano rápida y la lengua incauta, consigo que se venga abajo, me (intenta) explicar su vida, que si su prometida se ha escapado, que es una vergüenza para su familia, pero ¡ay! que yo, que ato cabos cual marinero nórdico, lo dejo con sus etílicos lamentos, ¿he mencionado ya que estaba borracho?, y me marcho, no sin una sonrisa a “solucionar este problema, sire”, vamos que hablo con los novios, les aviso que el marido de la novia, el AUTENTICO vamos, pongo énfasis en la palabra vamos, esta abajo, si es que tengo un corazón de oro, como el soborno que le saque al pálido novio, y aunque no se lo crean ese, no fue el final de la LARGA noche en las tres plumas… noten el énfasis que pongo en la palabra plumas, vamos.

Ruforiel Lenguaincauta

Reflexiones de un pícaro-La larga noche en las tres plumas Parte II

Como decía recibe visitantes sin cesar, y algunos de los que ya estaban no parece que quieran irse a dormir, es el caso del borracho del campeón judicial que prefiere tomar cervezas, a pesar de que es llamado al orden por un sirviente de la condesa al que espeta –Metete en tus asuntos, y continua con los pulsos, al cabo de un rato observo como baja la condesa para reprenderle y él se marcha avergonzado. Pero estaba hablando de los visitantes, por Sigmar! Y es que aparece en ella una cazarrecompensas que pregunta algo al posadero, tras un intercambio de oro el cada vez mas rico hostelero le señala el piso de arriba, ella sonríe y se va a hablar con el campeón de la condesa que previsiblemente ha vuelto a bajar, procurando no llamar la atención, a continuar con los pulsos. La buscadora de fortuna le reta a uno y mi compañero Theo decide apostar por ella. El fornido hombre se las ve y desea para vencerla y finalmente lo consigue ante la consternación de Theo, ganándose eso si el respeto del campeón, ambos se retiran contentos por el encuentro, probablemente a una noche de placer…

Poco después noto como uno de los huéspedes se marcha y lo persigo pero no distingo donde va debido a la oscuridad, sospechoso a estas horas.

Uno de los malcarados caminantes, que tan groseros habían sido con Farin, se separa del grupo y se dirige hacia el ala donde se hospeda la condesa, decidimos investigar, tras una discusión decidimos que es mejor un Elfo que un Enano para trasegar por un tejado, si extraña idea, así que allá voy como gato furtivo sobre los tejados, tras ser ayudado a subir por mis compañeros. Pero resbalo y voy a acabar colgado de una cornisa, desde donde puedo observar a un hombre con pijama elegante hablar con el desconocido viajero, parece nervioso y cuando se marcha le golpea en la cabeza matándolo, me descuelgo y voy a informar a mis colegas. Decidimos hacer una visita al elegante individuo y ante su negativa a abrir le hacemos ver que sabemos lo del cadáver. Tras irrumpir el la habitación y una mirada glacial de Theo el humano que resulta ser el letrado de la condesa nos confiesa que perteneció a una sociedad secreta que resulto ser una secta de adoradores del Caos, se excusa en su ignorancia de las actividades de dicha organización y alega que la intento abandonar en cuanto supo de sus heréticos propósitos. Theo decide atarle y amordazarle y avisa al posadero y la guardia de la condesa que nos ayuda a atrapar a los adoradores del dios del Caos Slaanesh el demonio del placer y el dolor, que se escondían bajo la apariencia de maleducados viajeros. El abogado resulta ser el hombre mencionado en la nota y queda bajo custodia de la condesa. Los sectarios son atados y encerrados en el granero donde Theo decide hacerles una no agradable visita donde pondrá en practica sus conocimientos sobre “interrogación”. Pero no fue este el final de esa noche, ni nos esperaba un merecido descanso, puesto que mas viajeros llegaban a “Las Tres Plumas”

Ruforiel Manorrapida

Reflexiones de un pícaro-La larga noche en las tres plumas Parte I

Mis compañeros , el estudiante enano Farin Farinson, el fanático cazabrujas quemaherejes Theobald Weiss y yo, Ruforiel Manorrapida, el mas grande tahúr y embaucador del viejo mundo, tras el combate con los hombres bestia y la destrucción de los herejes adoradores de Tzeench el cambiaformas, decidimos continuar nuestro vagabundeo por el Imperio. Parece que ahora nos dirigimos hacia el sur hacia los reinos fronterizos, en el camino hemos encontrado un viajero moribundo, antes de morir nos pide que informemos a su familia de su estado, así que nos desviaremos hacia el este. Nos alojaremos en una posada llamada las Tres Plumas. Pedimos alojamiento al gordo posadero que se ha enriquecido cobrando tarifas abusivas ya que posee el monopolio local en materia de hostales, la mirada glacial y aterradora de Theo y mi insistencia en invocar la ley de hospedaje imperial consiguen un precio razonable pero elevado que nuestro adinerado compañero Farin no tarda en pagar. Nos enteramos de que toda un ala de la, por otra parte vulgar, posada esta ocupada por una dama de alta cuna sobrina de la condesa electora del condado y ciudad de Nuln, por sus cañones famosa. Mientras mi desconfiado, aunque por otra parte acertado como descubriríamos mas tarde, compañero Theo discute con tres recién llegados viajeros que acaban de despachar con malas maneras a Farin, yo me dedico a desplumar a un incauto halfling jugando a las cartas, pero ay ese regordete tapón del territorio de la Asamblea acaba conmigo en la siguiente ronda dejándome mucho mas pobre. Tras la discusión y el aligeramiento de mi bolsillo, Theo me sugiere que investigue los bolsillos de tan malcarados desconocidos, mientras Farin distrae a mis victimas con una demostración de mala educación enana. Consigo una nota que nos informa de que están buscando a un tipo que ni conocemos ni nos importa. Decepcionado me pongo a despachar una cerveza, mientras maldigo mi suerte y observo al campeón judicial de la condesa derrotar a sus contrincantes una y otra vez en un concurso de pulsos. Es cierto, la condesa tiene problemas ya que, en una de sus orgias desenfrenadas, uno de sus invitados murió al desmayarse sobre su plato, una muerte tan estúpida como vergonzosa y la familia de este, por otra parte eminente noble, ha invocado un juicio de honor en el que se enfrentaran sendos campeones. Poco después aparecen en escena unos sacerdotes de Morr, el dios de los difuntos, cargando un ataúd que insisten en hospedarse con muerto y todo. El posadero protesta pero tras un intercambio de oro no pone reparos en que “unos hombres santos se hospeden en su posada”. El sequito de la condesa se retira a descansar a una orden suya. Pero la anteriormente tranquila posada de las Tres Plumas recibe visitantes sin cesar.
Ruforiel Manorrapida