Tiroteo en Nueva York

He despertado de un amargo sueño. Disco? Alguien dijo que teníamos undisco? Maldito iluso. Deberíamos terminar con estos zoquetes de guardaespaldas que nos rodean. Mucho músculo y poco seso. No tenemos ningún disco, sino tan solo una fotografía sepia y desgastada por las esquinas de ese disco. También puedo afirmar que antes de ver esa foto, ya me sonaba. Déjà vu? No creo. El resto de compañeros también parecen haber soñado con dicho objeto.
De repente, vuelvo a la realidad. ¡Estoy sangrando! Tengo que salir de aquí. Nos encontramos en la sede de una mirada al futuro y como no pensemos rápido y con claridad, el único futuro que nos queda será el que nos mirará a nosotros como se nos coman los gusanos.
Alrededor tengo seis cuerpos inertes. Uno es Duke. ¡Maldita seas abogado! ¿Tenias que ir muriendo semana si semana también? Esta vez no creo que haya nada que hacer, si te regresamos a la vida no serás más que un baboso frontalizado pues tus sesos están desparramados y goteando del cristal ahumado de la salita de estar. Todavía humean. Pero ya nada me recuerdan a ti ni tus lecciones magistrales de abogado colegiado.
Podría ser peor, sí, podría llegar la policía. Miro mi revolver, quedan dos balas, quito los casquillos y justo en el momento en que estoy recargando el tambor, portazo!
Me giro lentamente pues al sonido de ¡Alto, Policía! Sólo un loco se atrevería a seguir disparando con tantas bajas.
A primera vista no le reconozco. Su silueta se recorta a contraluz en el umbral de la puerta. Pero ese pelo engominado, algo más corto que el mío me suena. A medida que mis ojos se acostumbran al haz de luz, lo tengo más claro. ¡Teniente Logan! Qué sorpresa! No me mira ni un instante, su locura parece haber desaparecido por completo, alza el arma, me apunta, me mira a los ojos y toda mi vida pasa en una décima de segundo por mis retinas.
Una décima de segundo que él aprovecha para desviar el brazo que empuña el hierro, apuntar a Brian Slim y abrir fuego sin piedad.
Mas sesos, más materia gris derramada y un zumbido que me recuerda que sigo vivo. Creo que voy a necesitar una explicación de lo sucedido. No entiendo nada. Pero sigo vivo. Me levanto como puedo, incluso, si no me falla la memoria, con la ayuda de Logan y nos introducimos en un automóvil abandonando el lugar y dirigiéndonos al Hospital de Lenox Hill en la calle 77

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

No hay marcha en Nueva York, hay tiros

Todo parece haber vuelto a la normalidad. Ni tan solo tengo pesadillas. Porqué diablos mi aparato no responde a mis súplicas lúbricas? Intento no pensar demasiado en ello. Lo superaré.

He oido decir que el Teniente Logan no anda muy bien de salud todavia. El no se ha recuperado así que decido ir a verle al hospital. Quería encarecidamente su muerte, pero quizás su locura y sufrimiento me harán todavía más feliz.

¿Y qué puede hacer un loco? Mucho daño, por supuesto. Por ello, decido escurrirle una navaja bien afilada en su bolsillo. Ah amigo! ya veremos como termina todo esto!

Con estos temas resueltos, y antes que ninguno de mis compañeros decida dar el paso, yo ya estoy en nueva york. Ciudad sucia y ruidosa, con un cielo azul al atardecer que no se repite en ningun otro lugar del mundo.

He tenido una entrevista con Mike Horner, el Jefe de estibadores de Nueva York. Un tio con fama de tener un rabo enorme, o muchos huevos, pero por lo que he podido comprobar con un sobrino delicioso. Mike me habla de un nuevo tipo de contrabando. Nada grande, pero últimamente han estado apareciendo unos objetos raros, aparentemente baratijas, pero muy avanzadas a nuestros tiempos. Las delicias de los coleccionistas y por supuesto, a precios desorbitados. Todos ellos parecen provenir del mismo sitio, unas citas semanales en una casita en las afueras de la ciudad bajo el pretexto de conferencias de “una mirada al futuro”.

Esto coincide completamente con la carta que escribió David Lee a Raul Duke. Lo curioso es la vinculación que se hacía entre Esta asociación y la Orden del crepúsculo de Plata y que en el fondo es lo que nos ha llevado a venir a la ciudad. Parece que lo que le preocupa a David Lee es el posible fraude bajo apariencia mística que se está llevando a cabo allí.

Decidimos ir a ver a David y ah amigo, cual es nuestra sorpresa cuando descubrimos que ha muerto. Pero todo lo que le rodea es raro, por así decirlo, el entierro es raro, las flores son raras y entre otras cosas, murió de una enfermedad rara. Ahorraré detalles, pero incluso el ataud era raro, porque a pesar de que todo el mundo afirmaba que no se trataba de una fiebre contagiosa, por alguna extraña razón, estaba envuelto en tela metálica y gasa estéril.

Con no demasiadas cosas más que hacer, y siendo un lunes por la mañana, muy pronto, decidimos que lo mejor que podemos hacer es disfrutar del desayuno de rosquillas que se dice y promociona que los de “una mirada al futuro” invitarán a los que asistan.

El lugar es bonito, una casita suburbana típica de nueva inglaterra, con su patio trasero y sus yardas de jardín en la parte delantera. Podemos observar que no somos los únicos en asistir, y al entrar al recibidor podemos oler ya el café recién hecho y el grasiento olor a rosquilla caliente.

Cual es nuestra sorpresa al ver al Señor Carl Stanford presidiendo la reunión. Este habla amistosamente con Gargamel y nos muestra como en unos estantes se exponen objetos traidos directamente del futuro y a la venta.

Un tal Ransdale Brown hace un discurso sobre como sacar beneficios del propio jardín. Interesante, sobretodo para aquellos que tienen un jardin. Para mí, una mierda, pues de mis tres macetas en la ventana que da al puerto, no voy a sacar nada.

Otro individuo está presente, Bryan Slim, que me habla de las reuniones mensuales donde Loftalus Black crea proezas sobrenaturales a través de las cuales logra traer del futuro estos objetos que hoy están a la venta. Este lleva un anillo de Rubies muy especial con un Aurum.

La reunión termina cuando por alguna razón desconocida los asistentes empiezan a tirotearnos con armas complejas y de gran precisión pero que no pueden con la sangre fría de un buen mafioso como yo. Ellos mueren menos Bryan Slim, al que hacemos cautivo y bueno, otro pequeño detalle, tendré que buscarme un nuevo abogado.

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

Noticias en Nueva York

Peligroso tiroteo en las afueras de Nueva York, el reputado abogado Raul duke ha fallecido acribillado, el Dr. Gargamel se debate entre la vida y la muerte, la Srta. Ray lleva un cabreo de narices con las dos intrepidas balas que se han atrevido a perforar la manga de su abrigo de marta y sus patalones de piel de camello respectivamente, cosa que curiosamente, parece preocuparle más que las propias heridas que las balas han causado. Nuestro mafioso particular Ruggerio Aqua tambien ha sido malherido, si bien demostró su tenson y sangre fria eliminando a la mayoria de los sicarios “futuristas” que les agredieron.
Los nuevos miembros del grupo han sobrevivido valerosamente(al menos uno de ellos…) ha su primera experiencia con la muerte, la ladrona del grupo encontró un extraño disco de oro, el mismo disco que aparecia en las pesadillas de Raul Duke… inquietante…
El escoces siervo de dios decidió que las piernas sirven para correr y se dedicó a vaciar su petaca de Lagabullin 16 años mientras sus compañeros se liaban a balazos.

Todo terminó cuando Bryan Slim alzó las manos, NO ME MATEIS, ME RINDO!!!!

Mientras en el psiquiatrico de Boston, por la noche, un grito corta el sepulcral silencio, el Teniente Logan se incorpora, “Dios, otra pesadilla…, ese disco otra vez, tal vez aquellos malditos locos tuvieran razon y alguien esta realmente intentando destruir el mundo”, “me encuentro mejor”,”maldita sea ahora lo entiendo!!!…”

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.