He despertado de un amargo sueño. Disco? Alguien dijo que teníamos undisco? Maldito iluso. Deberíamos terminar con estos zoquetes de guardaespaldas que nos rodean. Mucho músculo y poco seso. No tenemos ningún disco, sino tan solo una fotografía sepia y desgastada por las esquinas de ese disco. También puedo afirmar que antes de ver esa foto, ya me sonaba. Déjà vu? No creo. El resto de compañeros también parecen haber soñado con dicho objeto.
De repente, vuelvo a la realidad. ¡Estoy sangrando! Tengo que salir de aquí. Nos encontramos en la sede de una mirada al futuro y como no pensemos rápido y con claridad, el único futuro que nos queda será el que nos mirará a nosotros como se nos coman los gusanos.
Alrededor tengo seis cuerpos inertes. Uno es Duke. ¡Maldita seas abogado! ¿Tenias que ir muriendo semana si semana también? Esta vez no creo que haya nada que hacer, si te regresamos a la vida no serás más que un baboso frontalizado pues tus sesos están desparramados y goteando del cristal ahumado de la salita de estar. Todavía humean. Pero ya nada me recuerdan a ti ni tus lecciones magistrales de abogado colegiado.
Podría ser peor, sí, podría llegar la policía. Miro mi revolver, quedan dos balas, quito los casquillos y justo en el momento en que estoy recargando el tambor, portazo!
Me giro lentamente pues al sonido de ¡Alto, Policía! Sólo un loco se atrevería a seguir disparando con tantas bajas.
A primera vista no le reconozco. Su silueta se recorta a contraluz en el umbral de la puerta. Pero ese pelo engominado, algo más corto que el mío me suena. A medida que mis ojos se acostumbran al haz de luz, lo tengo más claro. ¡Teniente Logan! Qué sorpresa! No me mira ni un instante, su locura parece haber desaparecido por completo, alza el arma, me apunta,
me mira a los ojos y toda mi vida pasa en una décima de segundo por mis retinas.
Una décima de segundo que él aprovecha para desviar el brazo que empuña el hierro, apuntar a Brian Slim y abrir fuego sin piedad.
Mas sesos, más materia gris derramada y un zumbido que me recuerda que sigo vivo. Creo que voy a necesitar una explicación de lo sucedido. No entiendo nada. Pero sigo vivo. Me levanto como puedo, incluso, si no me falla la memoria, con la ayuda de Logan y nos introducimos en un automóvil abandonando el lugar y dirigiéndonos al Hospital de Lenox Hill en la calle 77
Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.


