Todo parece haber vuelto a la normalidad. Ni tan solo tengo pesadillas. Porqué diablos mi aparato no responde a mis súplicas lúbricas? Intento no pensar demasiado en ello. Lo superaré.
He oido decir que el Teniente Logan no anda muy bien de salud todavia. El no se ha recuperado así que decido ir a verle al hospital. Quería encarecidamente su muerte, pero quizás su locura y sufrimiento me harán todavía más feliz.
¿Y qué puede hacer un loco? Mucho daño, por supuesto. Por ello, decido escurrirle una navaja bien afilada en su bolsillo. Ah amigo! ya veremos como termina todo esto!
Con estos temas resueltos, y antes que ninguno de mis compañeros decida dar el paso, yo ya estoy en nueva york. Ciudad sucia y ruidosa, con un cielo azul al atardecer que no se repite en ningun otro lugar del mundo.
He tenido una entrevista con Mike Horner, el Jefe de estibadores de Nueva York. Un tio con fama de tener un rabo enorme, o muchos huevos, pero por lo que he podido comprobar con un sobrino delicioso. Mike me habla de un nuevo tipo de contrabando. Nada grande, pero últimamente han estado apareciendo unos objetos raros, aparentemente baratijas, pero muy avanzadas a nuestros tiempos. Las delicias de los coleccionistas y por supuesto, a precios desorbitados. Todos ellos parecen provenir del mismo sitio, unas citas semanales en una casita en las afueras de la ciudad bajo el pretexto de conferencias de “una mirada al futuro”.
Esto coincide completamente con la carta que escribió David Lee a Raul Duke. Lo curioso es la vinculación que se hacía entre Esta asociación y la Orden del crepúsculo de Plata y que en el fondo es lo que nos ha llevado a venir a la ciudad. Parece que lo que le preocupa a David Lee es el posible fraude bajo apariencia mística que se está llevando a cabo allí.
Decidimos ir a ver a David y ah amigo, cual es nuestra sorpresa cuando descubrimos que ha muerto. Pero todo lo que le rodea es raro, por así decirlo, el entierro es raro, las flores son raras y entre otras cosas, murió de una enfermedad rara. Ahorraré detalles, pero incluso el ataud era raro, porque a pesar de que todo el mundo afirmaba que no se trataba de una fiebre contagiosa, por alguna extraña razón, estaba envuelto en tela metálica y gasa estéril.
Con no demasiadas cosas más que hacer, y siendo un lunes por la mañana, muy pronto, decidimos que lo mejor que podemos hacer es disfrutar del desayuno de rosquillas que se dice y promociona que los de “una mirada al futuro” invitarán a los que asistan.
El lugar es bonito, una casita suburbana típica de nueva inglaterra, con su patio trasero y sus yardas de jardín en la parte delantera. Podemos observar que no somos los únicos en asistir, y al entrar al recibidor podemos oler ya el café recién hecho y el grasiento olor a rosquilla caliente.
Cual es nuestra sorpresa al ver al Señor Carl Stanford presidiendo la reunión. Este habla amistosamente con Gargamel y nos muestra como en unos estantes se exponen objetos traidos directamente del futuro y a la venta.
Un tal Ransdale Brown hace un discurso sobre como sacar beneficios del propio jardín. Interesante, sobretodo para aquellos que tienen un jardin. Para mí, una mierda, pues de mis tres macetas en la ventana que da al puerto, no voy a sacar nada.
Otro individuo está presente, Bryan Slim, que me habla de las reuniones mensuales donde Loftalus Black crea proezas sobrenaturales a través de las cuales logra traer del futuro estos objetos que hoy están a la venta. Este lleva un anillo de Rubies muy especial con un Aurum.
La reunión termina cuando por alguna razón desconocida los asistentes empiezan a tirotearnos con armas complejas y de gran precisión pero que no pueden con la sangre fría de un buen mafioso como yo. Ellos mueren menos Bryan Slim, al que hacemos cautivo y bueno, otro pequeño detalle, tendré que buscarme un nuevo abogado.
Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.