Llegada a Cannich

Hacemos una pequeña reunión de investigadores y llegamos a la conclusión de que si hubiera problemas en Cannich, lo ideal sería contar con la policía. El sólo hecho de que el teniente Logan sea uno de los nuestros hace que todo el cuerpo esté más receptivo.
El coche de alquiler que cogemos una limusina Morris Oxford de 1926. Un automóvil estupendo.
Hay una excavación cerca del lago Loch Mulardoch que deberíamos estudiar. Es en esa excavación donde H.M. Hancock, estaba realizando sus estudios.
Por lo que nos dicen, la policía no ha investigado demasiado la casa de H.M. Hancock. El único hospedaje en Cannich es un Hostal llamado King’s Head.
Salimos y encontramos un atajo que nos lleva a Cannick en unos 45 km.
Sólo llegar a Cannich conocemos a Sand MacNeil, que es el alguacil del pueblo. En el pueblo de Cannich no hay demasiados locales abiertos, y The King’s Head es también el único Pub. Hay una oficina de correos y una tienda donde se pueden comprar material de pesca y caza pero no demasiado bien asurtida.
En el pueblo corren rumores de que la casa de Henry Hancock está embrujada. Es una casa de estilo Georgiano.
Lo primero que hacemos es ir a la posada a dejar nuestro equipaje. Fergus MacCain es el posadero y dueño del local. Es un tipo enorme que parece facil de enfadar. Margaret MacNoir es una atractiva joven que trabaja en el local de Camarera. Margaret tiene por lo visto algun tipo de Mal de Amores.
Ruggerio Acqua se gana la amistad de Fergus regalándole un Jamón. En ese momento en la posada es la hora de comer y la mitad de los habitantes del pueblo se encuentran por aquí.
Andrew Kennedy es un inglés que también se aloja en la posada.
Fergus está convencido de que Henry Hancock y Adam Crisholm están en África y lo atribuye a que AdamCrisholm tenía miedo a los lobos. Últimamente ha habido ataques al ganado.
El tipo académico llamado Andrew Kennedy es un profesor de la universidad de Edimburgo. Nos invita a hacer un paseo on el para hablar de Henry Hancock.
Woollie MacMurdo es un borracho de la taberna.
En nuestro paseo nos cruzamos con un tipo con cara de loco, que de hecho, está loco de remate. Es Willie Waslet y es, según Kennedy, inofensivo. También es él quien nos dice que Sandy MacVean es una de las personas más cuerdas del pueblo y con quien deberíamos hablar.
Para tener licencia de Caza, necesitamos hablar con el propietario de la tierra donde vamos a cazar.
Ian Mac Leman es el más acaudalado del pueblo. Anda con una señorita francesa que se llama Ann Chantaine.
Finalmente, Kennedy nos dice que cree que Henry Hancock ha sido asesinado.
Ya de bajada, nos cruzamos con MacLeman que reconoce al instante a la Srta. Ray. MacLeman lleva un anillo que podría tener algún tipo de simbología en las ciencias ocultas. Nos ofrece unos rifles que podremos recoger en su casa y que podremos utilizar para ir a cazar.
Cuando nos acercamos a Woollie, entre suspiros etílicos nos dice que ha visto hombres lobo y en dos días, parece ser que tendremos luna llena.
Por la noche en la taberna hay mucha más actividad. Entre otros podemos vislumbrar a un pastor y a un cura que no habíamos visto antes.
Ruggerio le pregunta a Fergus por Kennedy. Este dice que se trata de un tipo raro y que si hay problemas, Woollie le sacaría las castañas del fuego a Fergus.
El Cura se llama Andrew MacBride y lleva la Parroquia de San Bartolomé. El cura dice que Hancock regresó a África y que se cerraron las excavaciones que eran unos restos romanos (una cosa muy rara a estas latitudes) Dice tener una copia del manuscrito de la excavación (Papeles de Cannich #14).
Ruggerio Acqua estrecha su amistad con Fergus y dispara rumores de que Kennedy va detrás de Margaret.
El viejo que se encuentra en la esquina de la taberna se llama Lord MacFarlan y dice ser muy amigo de Hancock. Dice que H.M. Hancock buscaba el templo de Asarhoth y que hizo bien en regresar a África. Dice que Cannich es famosa por sus mitos y leyendas y su brujería. Tambien nos dice que las excavaciones se iniciaron a raíz de un manuscrito que nos puede dejar consultar. Dice que la leyenda dice que Sir Gawain (de la mesa redonda) liberó esta tierra de los hombres serpientes. Había el gran templo bajo tierra o bajo el lago y Sir Gawaín perdonó la vida al Dragón.
Subimos a la habitación con Kennedy y nos da un papel que deja a MacBride como amigo de H.M. Hancock.
Henry Hancock estaba convencido de que ahí estaba el templo de Azazoth. Cuando vieron un Kraken en el lago decidieron dejar la excavación. Dice haber visto los lagartos en el lago pero no a los hombres lobo. No entiende como y quien hizo público el descubrimiento del yacimiento. Tambien nos refiere a Ian MacDonald que es la persona que nos podría llevar al yacimiento que se encuentra al borde del lago Loch Mullardoch. Le interesa revisar con nosotros la Casa de H.M. Hancock y nos pide quedarse con nosotros por seguridad, así que nos vamos a dormir con un nuevo socio.

Cruzando el Atlántico

Este crucero empieza a ser más movidito de lo normal. Después del tiroteo y comprobar que no hay un cuerpo muerto sino unos restos de sal, de color blanco grisáceo, los recojo con un periódico y los lanzo al viento y a la inmensidad de la mar. Adiós querido enemigo. Había dormido una par de horas, y la verdad, mi cuerpo necesitaba más sueño, así que me recluyo otra vez en mi camarote de ventanales amplios y me relajo otra vez en la cama al ligero zumbido del motor diesel que ronronea en la lejana panza del buque.
A las tres y media de la madrugada llaman a la puerta. Primero unos toques suaves, confundidos en los sonidos de mis sueños y luego un repicar más fuerte y estridente que termina despejándome. Se trata del teniente Logan y viene con el pretexto de creer haber encontrado al responsable de nuestro enemigo zombi que la brisa se llevó. Así que vamos hasta la puerta del camarote del supuesto responsable, y para asegurarnos que no envíe ningún nuevo monstruo a nuestra caza, atranco la puerta con una vieja, y probablemente inútil técnica de pandillero juvenil.
Unas horas de sueño más tarde y varías millas marítimas más cerca de nuestro destino en Europa, nos despertamos y vamos a desayunar. Al pasar por la puerta que decidimos atascar la noche anterior, vemos como de la triquiñuela hecha con miga de pan, no queda ni rastro. Malditos, lograron escapar.
En el desayuno, la Señorita Ray y yo, Ruggerio Acqua, disfrutamos de unas maravillosas tortas inglesas y café americano con la compañía de Norman, un empresario supuestamente amigo de Hancock. Dice Norman también dirigirse a Inverness, lo que resulta una extraña coincidencia pues si lo que dice es cierto, nos acompañaran el resto de nuestro camino.
Cuando empezamos a intimar en cuestiones familiares y de negocios, la Esposa de Norman parece ponerse más nerviosa, lo que aprovecho para ponerla a prueba, así que sutilmente le dejo caer mi taza de té encima para poder ver así en qué camarote se alojan.
El resto del día pasa sin ningún otro tipo de incidencias. Sin embargo esta pareja, no huelen demasiado bien. Podrían ser unos estafadores que se alojan en la clase turista, concretamente en el camarote numero 38 y no parecen ser naca sinceros al decir que conocen a Hancock como amigo. Obtenemos también la promesa del capitán de mostrarnos todo el buque y sus dependencias en caso de que se lo solicitaramos.

Nota del Autor: Los personajes aquí señalados son ficticios, y confundirlos con la realidad, no solo denotan una falta de buen gusto sino un sentido del humor y la ironía bastante mermado. El resto, como dijo Nietszche, es locura.

Tiroteo en Nueva York

He despertado de un amargo sueño. Disco? Alguien dijo que teníamos undisco? Maldito iluso. Deberíamos terminar con estos zoquetes de guardaespaldas que nos rodean. Mucho músculo y poco seso. No tenemos ningún disco, sino tan solo una fotografía sepia y desgastada por las esquinas de ese disco. También puedo afirmar que antes de ver esa foto, ya me sonaba. Déjà vu? No creo. El resto de compañeros también parecen haber soñado con dicho objeto.
De repente, vuelvo a la realidad. ¡Estoy sangrando! Tengo que salir de aquí. Nos encontramos en la sede de una mirada al futuro y como no pensemos rápido y con claridad, el único futuro que nos queda será el que nos mirará a nosotros como se nos coman los gusanos.
Alrededor tengo seis cuerpos inertes. Uno es Duke. ¡Maldita seas abogado! ¿Tenias que ir muriendo semana si semana también? Esta vez no creo que haya nada que hacer, si te regresamos a la vida no serás más que un baboso frontalizado pues tus sesos están desparramados y goteando del cristal ahumado de la salita de estar. Todavía humean. Pero ya nada me recuerdan a ti ni tus lecciones magistrales de abogado colegiado.
Podría ser peor, sí, podría llegar la policía. Miro mi revolver, quedan dos balas, quito los casquillos y justo en el momento en que estoy recargando el tambor, portazo!
Me giro lentamente pues al sonido de ¡Alto, Policía! Sólo un loco se atrevería a seguir disparando con tantas bajas.
A primera vista no le reconozco. Su silueta se recorta a contraluz en el umbral de la puerta. Pero ese pelo engominado, algo más corto que el mío me suena. A medida que mis ojos se acostumbran al haz de luz, lo tengo más claro. ¡Teniente Logan! Qué sorpresa! No me mira ni un instante, su locura parece haber desaparecido por completo, alza el arma, me apunta, me mira a los ojos y toda mi vida pasa en una décima de segundo por mis retinas.
Una décima de segundo que él aprovecha para desviar el brazo que empuña el hierro, apuntar a Brian Slim y abrir fuego sin piedad.
Mas sesos, más materia gris derramada y un zumbido que me recuerda que sigo vivo. Creo que voy a necesitar una explicación de lo sucedido. No entiendo nada. Pero sigo vivo. Me levanto como puedo, incluso, si no me falla la memoria, con la ayuda de Logan y nos introducimos en un automóvil abandonando el lugar y dirigiéndonos al Hospital de Lenox Hill en la calle 77

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

No hay marcha en Nueva York, hay tiros

Todo parece haber vuelto a la normalidad. Ni tan solo tengo pesadillas. Porqué diablos mi aparato no responde a mis súplicas lúbricas? Intento no pensar demasiado en ello. Lo superaré.

He oido decir que el Teniente Logan no anda muy bien de salud todavia. El no se ha recuperado así que decido ir a verle al hospital. Quería encarecidamente su muerte, pero quizás su locura y sufrimiento me harán todavía más feliz.

¿Y qué puede hacer un loco? Mucho daño, por supuesto. Por ello, decido escurrirle una navaja bien afilada en su bolsillo. Ah amigo! ya veremos como termina todo esto!

Con estos temas resueltos, y antes que ninguno de mis compañeros decida dar el paso, yo ya estoy en nueva york. Ciudad sucia y ruidosa, con un cielo azul al atardecer que no se repite en ningun otro lugar del mundo.

He tenido una entrevista con Mike Horner, el Jefe de estibadores de Nueva York. Un tio con fama de tener un rabo enorme, o muchos huevos, pero por lo que he podido comprobar con un sobrino delicioso. Mike me habla de un nuevo tipo de contrabando. Nada grande, pero últimamente han estado apareciendo unos objetos raros, aparentemente baratijas, pero muy avanzadas a nuestros tiempos. Las delicias de los coleccionistas y por supuesto, a precios desorbitados. Todos ellos parecen provenir del mismo sitio, unas citas semanales en una casita en las afueras de la ciudad bajo el pretexto de conferencias de “una mirada al futuro”.

Esto coincide completamente con la carta que escribió David Lee a Raul Duke. Lo curioso es la vinculación que se hacía entre Esta asociación y la Orden del crepúsculo de Plata y que en el fondo es lo que nos ha llevado a venir a la ciudad. Parece que lo que le preocupa a David Lee es el posible fraude bajo apariencia mística que se está llevando a cabo allí.

Decidimos ir a ver a David y ah amigo, cual es nuestra sorpresa cuando descubrimos que ha muerto. Pero todo lo que le rodea es raro, por así decirlo, el entierro es raro, las flores son raras y entre otras cosas, murió de una enfermedad rara. Ahorraré detalles, pero incluso el ataud era raro, porque a pesar de que todo el mundo afirmaba que no se trataba de una fiebre contagiosa, por alguna extraña razón, estaba envuelto en tela metálica y gasa estéril.

Con no demasiadas cosas más que hacer, y siendo un lunes por la mañana, muy pronto, decidimos que lo mejor que podemos hacer es disfrutar del desayuno de rosquillas que se dice y promociona que los de “una mirada al futuro” invitarán a los que asistan.

El lugar es bonito, una casita suburbana típica de nueva inglaterra, con su patio trasero y sus yardas de jardín en la parte delantera. Podemos observar que no somos los únicos en asistir, y al entrar al recibidor podemos oler ya el café recién hecho y el grasiento olor a rosquilla caliente.

Cual es nuestra sorpresa al ver al Señor Carl Stanford presidiendo la reunión. Este habla amistosamente con Gargamel y nos muestra como en unos estantes se exponen objetos traidos directamente del futuro y a la venta.

Un tal Ransdale Brown hace un discurso sobre como sacar beneficios del propio jardín. Interesante, sobretodo para aquellos que tienen un jardin. Para mí, una mierda, pues de mis tres macetas en la ventana que da al puerto, no voy a sacar nada.

Otro individuo está presente, Bryan Slim, que me habla de las reuniones mensuales donde Loftalus Black crea proezas sobrenaturales a través de las cuales logra traer del futuro estos objetos que hoy están a la venta. Este lleva un anillo de Rubies muy especial con un Aurum.

La reunión termina cuando por alguna razón desconocida los asistentes empiezan a tirotearnos con armas complejas y de gran precisión pero que no pueden con la sangre fría de un buen mafioso como yo. Ellos mueren menos Bryan Slim, al que hacemos cautivo y bueno, otro pequeño detalle, tendré que buscarme un nuevo abogado.

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

Noticias en Nueva York

Peligroso tiroteo en las afueras de Nueva York, el reputado abogado Raul duke ha fallecido acribillado, el Dr. Gargamel se debate entre la vida y la muerte, la Srta. Ray lleva un cabreo de narices con las dos intrepidas balas que se han atrevido a perforar la manga de su abrigo de marta y sus patalones de piel de camello respectivamente, cosa que curiosamente, parece preocuparle más que las propias heridas que las balas han causado. Nuestro mafioso particular Ruggerio Aqua tambien ha sido malherido, si bien demostró su tenson y sangre fria eliminando a la mayoria de los sicarios “futuristas” que les agredieron.
Los nuevos miembros del grupo han sobrevivido valerosamente(al menos uno de ellos…) ha su primera experiencia con la muerte, la ladrona del grupo encontró un extraño disco de oro, el mismo disco que aparecia en las pesadillas de Raul Duke… inquietante…
El escoces siervo de dios decidió que las piernas sirven para correr y se dedicó a vaciar su petaca de Lagabullin 16 años mientras sus compañeros se liaban a balazos.

Todo terminó cuando Bryan Slim alzó las manos, NO ME MATEIS, ME RINDO!!!!

Mientras en el psiquiatrico de Boston, por la noche, un grito corta el sepulcral silencio, el Teniente Logan se incorpora, “Dios, otra pesadilla…, ese disco otra vez, tal vez aquellos malditos locos tuvieran razon y alguien esta realmente intentando destruir el mundo”, “me encuentro mejor”,”maldita sea ahora lo entiendo!!!…”

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

En las profundidades de Boston

Una vez pasado el escalofriante mural, entramos en una sala que más que unas catacumbas parecen unas celdas, pero las criaturas allí escondidas ni son humanos ni son animales, sino algo entre medio y que aunque se muevan y produzcan espeluznandes ruidos, no parece que respiren o ni tan siquiera que tengan un corazon que sienta o llegue a latir. En esta enorme sala las criaturas estan repartidas por todas partes, desde celdas a los laterales, a unos pozos en el suelo, algunos asegurados con rejas, otros abiertos e incluso con escaleras de madera vieja y reseca para facilitar su acceso. Huele a muerte, a humedad y a cenizas.

Sin embargo, oimos un ruido más humano, más vivo por así decirlo. Al acercarnos nos topamos con una cara conocida pero distorsionada por el dolor y por lo que parece haber sido una paliza bastante reciente. Clark? James Clark? ¿qué hace aquí? Intentamos socorrerle pero el pobre desgraciado sólo logra balbucear sílabas incomprensibles, algo así como que lo siente por haberse cagado encima ¡y a mi qué me cuenta! y que están creando zombies reanimando cuerpos muertos de hace tiempo con un ritual y unas sales.

Esto me hace caer en la cuenta que cuando terminamos con los dos vigilatnes que había en la entrada a la caverna, estos no quedaron muertos e inertes, sino que se convirtieron en un monton de cenizas o sales como bien está describiendo Clark. ¿Será posible devolverlos otra vez a la vida? ¿es acaso esto la inmortalidad?

Me dirigo a la señora Ray y le comento que quizás esté confundiendo la eterna juventud con la inmortalidad. Sutiles diferencias que dudo mucho haya tenido en cuenta en su fanatismo por lograr tal locura.

Al ver dicho espectaculo y ser atacado por estas criaturas, uno de nuestros matones, Tarantos pierde la vida, y su intimo compañero, – pues hasta cuentan que dormian en el mismo lecho – pierde el norte y parece volverse algo loco pues deja las armas y lo deja todo y se pone a llorar como una niñaza.

En todo esto que buscando un poco más, en una salita contigua con muchas sales e inscripciones que no logro entender en un altar, encontramos un libro que muy probablemente se trate del libro que estabamos buscando para poder robar.

Poco nos falta por decidir pues optamos por lo más lógico en estos casos. Darse a la fuga. Sin embargo, un afectado Teniente Logan y el maldito Scott nos cortan la retirada.

y oscuridad.

Poco puedo recordar a partir de este momento pues siento que mi cabeza va a estallar, un pequeño periodo de amnesia sin mas consecuencias que… diablos, ya no puedo maturbarme!

Despierto a los dos dias en el psiquiatrico. Intento maturbarme de nuevo y no lo logro. Qué está bloqueando la sangre de mi cerebro llegar a mis partes más sagradas? no se me sube, no! no! nooooooooooooooooooooooooooooooooo!

En la cama contigua en el psiquiatrico, ingresan a Clark.

Al darme de alta, Clark sigue en el mismo patético estado y parece que no se va  a recuperar. Pobre hombre, quizás ver a esas criaturas y el dichoso libro, fue demasiado fuerte para el.

 

 

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.