Cruzando el Atlántico (2)

Magnífico marisco nos espera en el banquete de primera clase de nuestro buque. Nadie diría que hace ya cuatro días que zarpamos y que los manjares que se nos presentan o bien son congelados o bien provienen de unas reservas exquisitas de la cocina del navío.

Mientras disfrutamos de los camarones montados en una copa y acompañados de salsa rosa con un toque de Worcester, un pequeño chavalín, de no más de dieciséis años viene a saludarnos a la mesa. Dice llamarse de nombre John Standford, y no tener ningún parentesco con Carl Standford, el que parece ser nuestro archienemigo.

Nos ofrece una invitación para cenar con él y con su abuelo, que por lo que parece es ciego y huele a incienso.  Es el árabe que vimos la otra noche y nos invitará a una copa de vino y a ojear sus viejos libros que guarda en el camarote.

Por la noche, saltándonos todo protocolo de buen investigador para salvar su vida, nos presentamos en su camarote (el mismo que intenté bloquear y del que sospechábamos provenía el esbirro zombi).

Pronto la conversación se desvía hacia la Logia pero ambos afirman desconocer quién es Carl Standford. Su rabia empieza a crecer y nos acusa de haber causado la ruina de la Logia en Boston y la chapuza explosiva de la sede de Mirada al Futuro. Así que lo que al principio son venas en su frente y ojos blancuzcos de invidente histérico, pronto se convierte en tentáculos grasientos y ventosas humedecidas.

Uno de mis compañeros exclama “Es una encarnación de Nyarlathotep!” a lo que el monstruo contesta que fue el mismo quien organizó el grupo de mirada al futuro.

Nos ataca con esos tentáculos mientras empezamos a temblar de miedo e intentamos huir.

Nota del Autor: Los personajes aquí señalados son ficticios, y confundirlos con la realidad, no solo denotan una falta de buen gusto sino un sentido del humor y la ironía bastante mermado. El resto, como dijo Nietszche, es locura.

Reflexiones de lo ocurrido

Desde estas sábanas blancas, tengo tiempo para reflexionar. Cabe decir que además de la fotografía encontrada en la sede de “Una mirada al Futuro“, tambien encontramos dos libros que he tenido algo de tiempo de ojear. se trata de “En la Vieja California” y otro título algo más siniestro pero de similar interés “Catecismo de los Caballeros del vacío exterior“.

A los dos días de estar ingresados, gracias a la prensa local neoyorkina, nos enteramos de una macabra noticia que también tuvo lugar en la sede “Una mirada al Futuro”. Por lo visto, al entrar la policía, un incidente bastante innombrable ocurrió. Encontraron las paredes recubiertas de ácido y todo lo que había en el sótano, incluyendo algún policía que había entrado en avanzadilla, ha desaparecido.

Por la tarde del mismo día ya teníamos la policía haciendo preguntas entre nuestras camas del hospital. Cuatro policías son los que habían muerto en los extraños sucesos de tres días antes.

Lo que sí es seguro de nuestra parte es qe Standford ha logrado escapar una vez más, pero que los planes de la Orden del Crepúsculo de plata han vuelto a ser desbaratados. En lo que estamos seguros es que Standford y Scott son los verdaderos Magos de la Orden, y el resto, incluyendo al torpe Gargamel, están por debajo.

Está claro que lo que hacen es recargar los bastones de poder, como el que Gargamel está utilizando con los indefensos moribundos del hospital, con los adeptos a su orden. Además, esa extraña enfermedad, la Fiebre negra, no parece ser otra cosa que un virus o hechizo provocado por Standford para deshacerse de sus retractores.

Y qué tenemos nosotros?

una Caja portal, que nos llevamos de la logia, y que nos debería permitir huir en cualquier momento, o lograr que nos maten mientras dormimos.

Por si las moscas, la tenemos bien encadenada.

hasta otra querido diario

 

Extracto del diario de Ruggerio Acqua.

Nota del Autor: Los personajes aquí señalados son ficticios, y confundirlos con la realidad, no solo denotan una falta de buen gusto sino un sentido del humor y la ironía bastante mermado. El resto, como dijo Nietszche, es locura.

Tiroteo en Nueva York

He despertado de un amargo sueño. Disco? Alguien dijo que teníamos undisco? Maldito iluso. Deberíamos terminar con estos zoquetes de guardaespaldas que nos rodean. Mucho músculo y poco seso. No tenemos ningún disco, sino tan solo una fotografía sepia y desgastada por las esquinas de ese disco. También puedo afirmar que antes de ver esa foto, ya me sonaba. Déjà vu? No creo. El resto de compañeros también parecen haber soñado con dicho objeto.
De repente, vuelvo a la realidad. ¡Estoy sangrando! Tengo que salir de aquí. Nos encontramos en la sede de una mirada al futuro y como no pensemos rápido y con claridad, el único futuro que nos queda será el que nos mirará a nosotros como se nos coman los gusanos.
Alrededor tengo seis cuerpos inertes. Uno es Duke. ¡Maldita seas abogado! ¿Tenias que ir muriendo semana si semana también? Esta vez no creo que haya nada que hacer, si te regresamos a la vida no serás más que un baboso frontalizado pues tus sesos están desparramados y goteando del cristal ahumado de la salita de estar. Todavía humean. Pero ya nada me recuerdan a ti ni tus lecciones magistrales de abogado colegiado.
Podría ser peor, sí, podría llegar la policía. Miro mi revolver, quedan dos balas, quito los casquillos y justo en el momento en que estoy recargando el tambor, portazo!
Me giro lentamente pues al sonido de ¡Alto, Policía! Sólo un loco se atrevería a seguir disparando con tantas bajas.
A primera vista no le reconozco. Su silueta se recorta a contraluz en el umbral de la puerta. Pero ese pelo engominado, algo más corto que el mío me suena. A medida que mis ojos se acostumbran al haz de luz, lo tengo más claro. ¡Teniente Logan! Qué sorpresa! No me mira ni un instante, su locura parece haber desaparecido por completo, alza el arma, me apunta, me mira a los ojos y toda mi vida pasa en una décima de segundo por mis retinas.
Una décima de segundo que él aprovecha para desviar el brazo que empuña el hierro, apuntar a Brian Slim y abrir fuego sin piedad.
Mas sesos, más materia gris derramada y un zumbido que me recuerda que sigo vivo. Creo que voy a necesitar una explicación de lo sucedido. No entiendo nada. Pero sigo vivo. Me levanto como puedo, incluso, si no me falla la memoria, con la ayuda de Logan y nos introducimos en un automóvil abandonando el lugar y dirigiéndonos al Hospital de Lenox Hill en la calle 77

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

No hay marcha en Nueva York, hay tiros

Todo parece haber vuelto a la normalidad. Ni tan solo tengo pesadillas. Porqué diablos mi aparato no responde a mis súplicas lúbricas? Intento no pensar demasiado en ello. Lo superaré.

He oido decir que el Teniente Logan no anda muy bien de salud todavia. El no se ha recuperado así que decido ir a verle al hospital. Quería encarecidamente su muerte, pero quizás su locura y sufrimiento me harán todavía más feliz.

¿Y qué puede hacer un loco? Mucho daño, por supuesto. Por ello, decido escurrirle una navaja bien afilada en su bolsillo. Ah amigo! ya veremos como termina todo esto!

Con estos temas resueltos, y antes que ninguno de mis compañeros decida dar el paso, yo ya estoy en nueva york. Ciudad sucia y ruidosa, con un cielo azul al atardecer que no se repite en ningun otro lugar del mundo.

He tenido una entrevista con Mike Horner, el Jefe de estibadores de Nueva York. Un tio con fama de tener un rabo enorme, o muchos huevos, pero por lo que he podido comprobar con un sobrino delicioso. Mike me habla de un nuevo tipo de contrabando. Nada grande, pero últimamente han estado apareciendo unos objetos raros, aparentemente baratijas, pero muy avanzadas a nuestros tiempos. Las delicias de los coleccionistas y por supuesto, a precios desorbitados. Todos ellos parecen provenir del mismo sitio, unas citas semanales en una casita en las afueras de la ciudad bajo el pretexto de conferencias de “una mirada al futuro”.

Esto coincide completamente con la carta que escribió David Lee a Raul Duke. Lo curioso es la vinculación que se hacía entre Esta asociación y la Orden del crepúsculo de Plata y que en el fondo es lo que nos ha llevado a venir a la ciudad. Parece que lo que le preocupa a David Lee es el posible fraude bajo apariencia mística que se está llevando a cabo allí.

Decidimos ir a ver a David y ah amigo, cual es nuestra sorpresa cuando descubrimos que ha muerto. Pero todo lo que le rodea es raro, por así decirlo, el entierro es raro, las flores son raras y entre otras cosas, murió de una enfermedad rara. Ahorraré detalles, pero incluso el ataud era raro, porque a pesar de que todo el mundo afirmaba que no se trataba de una fiebre contagiosa, por alguna extraña razón, estaba envuelto en tela metálica y gasa estéril.

Con no demasiadas cosas más que hacer, y siendo un lunes por la mañana, muy pronto, decidimos que lo mejor que podemos hacer es disfrutar del desayuno de rosquillas que se dice y promociona que los de “una mirada al futuro” invitarán a los que asistan.

El lugar es bonito, una casita suburbana típica de nueva inglaterra, con su patio trasero y sus yardas de jardín en la parte delantera. Podemos observar que no somos los únicos en asistir, y al entrar al recibidor podemos oler ya el café recién hecho y el grasiento olor a rosquilla caliente.

Cual es nuestra sorpresa al ver al Señor Carl Stanford presidiendo la reunión. Este habla amistosamente con Gargamel y nos muestra como en unos estantes se exponen objetos traidos directamente del futuro y a la venta.

Un tal Ransdale Brown hace un discurso sobre como sacar beneficios del propio jardín. Interesante, sobretodo para aquellos que tienen un jardin. Para mí, una mierda, pues de mis tres macetas en la ventana que da al puerto, no voy a sacar nada.

Otro individuo está presente, Bryan Slim, que me habla de las reuniones mensuales donde Loftalus Black crea proezas sobrenaturales a través de las cuales logra traer del futuro estos objetos que hoy están a la venta. Este lleva un anillo de Rubies muy especial con un Aurum.

La reunión termina cuando por alguna razón desconocida los asistentes empiezan a tirotearnos con armas complejas y de gran precisión pero que no pueden con la sangre fría de un buen mafioso como yo. Ellos mueren menos Bryan Slim, al que hacemos cautivo y bueno, otro pequeño detalle, tendré que buscarme un nuevo abogado.

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

El Asunto de la Orden parte 4 y final “Entrevista con La Muerte”

13 de Diciembre de ¿2011?
Nos hemos puesto de acuerdo para asaltar la Orden. Excepto el Profesor, que sigue en la ambigüedad, todos estamos de acuerdo. Los matones que contrate y yo ya estamos en Boston y mientras tenemos la charla, en la que ultimamos todos los detalles, aparece el despistado doctor de la orden que estaba de parte nuestra. En contra de los deseos de Gargamel le explico nuestras intenciones y nuestro objetivo el Necronomicon; ha oído hablar de él y espera que no caiga en malas manos. Aqua quiere explorar el parque para encontrar las cavernas que se supone hay debajo de la mansión sede de la orden. Le auguro un fracaso, mucha suerte tendría que tener, aun así le asigno los matones ya que no podrían ayudarme en mi plan: entrar desde dentro con pocas sutilezas. El plan parece que va a costarme la vida y de alguna manera lo hizo, pero si hubiera muerto estaría aquí escribiendo esta historia…
Dejo a Gargamel con sus estudios, que no entenderé nunca, y que no parecen servirnos de nada… al menos hasta ahora. Más me servirá la automática y el revolver cuarenta y cinco que llevo, no hay registro, así que me escabullo hacia la zona prohibida. Esta vez voy al sótano, si la fortuna nos sonríe tarde o temprano me encontrare con Rey y Aqua, que deberían entrar por el extremo opuesto del complejo. Despacho a los guardias y afortunadamente la gente confunde los disparos con los fuegos artificiales de Halloween. Me han herido pero continuo, los guardias aparecen uno tras otro cada vez con menos aspecto humano, cada vez más demacrados, como si acabaran de resucitar… Lo estoy viendo todo ya todo negro, o rojo sangre. Parece que no podre aguantar mucho más cuando aparece el amigo doctor, al parecer ha reunido el valor suficiente para ayudarme. De gargamel no sé nada hasta después de unos momentos de reposo.
Aparece, visiblemente molesto por mi incursión, pero no puede sino seguir conmigo, entramos a una zona que parece una biblioteca secreta, pero hay algo extraño: los libros son más corrientes que la biblioteca común de la orden. Después de revolverlo todo encontramos un doble fondo con lo que hemos venido a buscar, un libro forrado del piel humana, escrito por Abdul Al-Hazred, llamado el árabe loco. El Necronomicon está en nuestras manos, hay que escapar de aquí.
Finalmente, abriéndonos paso por los cadáveres de los extraños guardias, encontramos a Aqua y a Rey y uno de los esbirros que se han abierto paso por los terribles guardias y descubierto que no son más que cadáveres resucitados; también han encontrado al desaparecido James Clark que al parecer ha sufrido idéntico proceso o iba a sufrirlo. Hay también una habitación donde se realiza el ritual: un pentagrama en el que hay escritas palabras que nunca entenderé, guarda el secreto de la inmortalidad codiciado por Rey, también hay unas sales que al parecer son rociadas sobre el cadáver del desdichado a resucitar y un almacén con los restos de gentes que son llamados simplemente “materia”, Gargamel como siempre pierde el tiempo descifrando la frase y recogiendo las sales cuando tendríamos que estar ya lejos de allí. En esos momentos aparecen Scott, y otros miembros de la orden, entre ellos el jefe de policía y su guardaespaldas, pero lo que viene detrás hace estremecer al mismo jefe. Una cohorte de cadáveres resucitados avanza hacia nosotros con ansia inmortal. Scott ríe y musita un hechizo, con mis últimas fuerzas disparo directo hacia esa horrible mueca. Poco después noto un agudo dolor en el pecho, un disparo pienso y bien dirigido, comienzo a caer herido de muerte. Este es el fin, antes de morir veo como Aqua y Rey acaban con Scott, y a Gargamel que musita – un poco más y acabare con esto, solo necesito un poco de tiempo para descifrar el hechizo y leerlo al revés. Espero que salgan de esta, para mi es demasiado tarde…
Sin embargo os preguntareis no es Duke el que está escribiendo estas líneas, cierto lo es y no es menos cierto que esa noche del 31 de octubre morí y volví a la vida, no lo creeréis pero es cierto, no fui salvado de las garras de la muerte, no: simple y llanamente ese día nos burlamos de ella. Al final los estudios de gargamel dieron su fruto y Scott y sus abominaciones están muertos y yo vivo, al menos lo parezco, ¡si claro!, ¡ha tomado usted demasiado alcohol! me dirán, si leen este diario, ¡al que parece usted muy aficionado!, pero en realidad, ¿cómo explican que me encuentre aquí aun entre ustedes?, si mientras lo leen, yo estoy en alguna parte metido en alguna de mis desventuras. Quizá ya no con Aqua o Rey, o quizás sí, probablemente acompañado de Gargamel en alguna fiesta. ¡Está usted loco en todo caso!, y eso, querido lector, no puedo negarlo del todo. Pero no se vayan todavía, tomándome por farsante, pues esta no fue la última de mis aventuras…
Autor: Miguel Martínez
Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

En las profundidades de Boston

Una vez pasado el escalofriante mural, entramos en una sala que más que unas catacumbas parecen unas celdas, pero las criaturas allí escondidas ni son humanos ni son animales, sino algo entre medio y que aunque se muevan y produzcan espeluznandes ruidos, no parece que respiren o ni tan siquiera que tengan un corazon que sienta o llegue a latir. En esta enorme sala las criaturas estan repartidas por todas partes, desde celdas a los laterales, a unos pozos en el suelo, algunos asegurados con rejas, otros abiertos e incluso con escaleras de madera vieja y reseca para facilitar su acceso. Huele a muerte, a humedad y a cenizas.

Sin embargo, oimos un ruido más humano, más vivo por así decirlo. Al acercarnos nos topamos con una cara conocida pero distorsionada por el dolor y por lo que parece haber sido una paliza bastante reciente. Clark? James Clark? ¿qué hace aquí? Intentamos socorrerle pero el pobre desgraciado sólo logra balbucear sílabas incomprensibles, algo así como que lo siente por haberse cagado encima ¡y a mi qué me cuenta! y que están creando zombies reanimando cuerpos muertos de hace tiempo con un ritual y unas sales.

Esto me hace caer en la cuenta que cuando terminamos con los dos vigilatnes que había en la entrada a la caverna, estos no quedaron muertos e inertes, sino que se convirtieron en un monton de cenizas o sales como bien está describiendo Clark. ¿Será posible devolverlos otra vez a la vida? ¿es acaso esto la inmortalidad?

Me dirigo a la señora Ray y le comento que quizás esté confundiendo la eterna juventud con la inmortalidad. Sutiles diferencias que dudo mucho haya tenido en cuenta en su fanatismo por lograr tal locura.

Al ver dicho espectaculo y ser atacado por estas criaturas, uno de nuestros matones, Tarantos pierde la vida, y su intimo compañero, – pues hasta cuentan que dormian en el mismo lecho – pierde el norte y parece volverse algo loco pues deja las armas y lo deja todo y se pone a llorar como una niñaza.

En todo esto que buscando un poco más, en una salita contigua con muchas sales e inscripciones que no logro entender en un altar, encontramos un libro que muy probablemente se trate del libro que estabamos buscando para poder robar.

Poco nos falta por decidir pues optamos por lo más lógico en estos casos. Darse a la fuga. Sin embargo, un afectado Teniente Logan y el maldito Scott nos cortan la retirada.

y oscuridad.

Poco puedo recordar a partir de este momento pues siento que mi cabeza va a estallar, un pequeño periodo de amnesia sin mas consecuencias que… diablos, ya no puedo maturbarme!

Despierto a los dos dias en el psiquiatrico. Intento maturbarme de nuevo y no lo logro. Qué está bloqueando la sangre de mi cerebro llegar a mis partes más sagradas? no se me sube, no! no! nooooooooooooooooooooooooooooooooo!

En la cama contigua en el psiquiatrico, ingresan a Clark.

Al darme de alta, Clark sigue en el mismo patético estado y parece que no se va  a recuperar. Pobre hombre, quizás ver a esas criaturas y el dichoso libro, fue demasiado fuerte para el.

 

 

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en ningún caso se refiere a personas reales.

Dia de Halloween

Es uno de noviembre, dia de Halloween. Se celebran todos los santos en mi tierra natal por estas fechas. Es un dia triste, y de tan triste festivo. Decidí dejar al grupo y un dia como hoy, que debería estar festejando, me encuentro delante de mi escritorio frente a una montaña de facturas y albaranes. Suena la puerta. Tres veces y un repique. Una vieja contraseña para no alarmarme. Duke tiene que estar aquí, ¿qué querrá?

Al Abrir la puerta me llevo una sorpresa. No se trata de Duke, sino de Gargamel y ha osado venir a verme al trabajo… y con la contraseña de viejos amigos de Duke.

Me habla una vez más del libro y bueno, digamos que logra convencerme para regresar al grupo. Ese libro tenemos que robarlo así que regresamos a la casa de la Señorita Ray donde se une a nosotros el Señor Edward Colt que, gracias a dios, recuerda a nuestros compañeros que nuestro enemigo en común es la Orden del Crepúsculo de Plata. Tambien nos comenta que Stamford corre estos dias por la Logia y que deberíamos andarnos con cuidado ya que aunque aparentemente creamos que Scott sea el lider, lo tiene más números de ser Stamford.

Con un par de Matones y la señorita Ray vestida en ropas mucho más cómodas que las que nos tiene habituados, andamos al Parque cuando anochece. Casi por milagro encontramos una entrada a una gruta natural que muy pronto se convierte en un túnel de lo que parecen unas catacumbas ciertamente muy antiguas.

Adentrándonos en la oscuridad y las profundidades de uno de los cerros de Boston alcanzamos una pequeña sala con un mural y una puerta protegidas por dos criaturas humanoides que la vigilan. El mural cubre toda la pared y depicta un paisaje desolador digno de la imaginación de un niño escuchando sintonía 93.2 a media noche “cuentos de la cripta”. Aunque no seamos ya niños, creo que todos hemos podido sentir ese escalofrío recorriendo nuestras espinas dorsales.

Terminamos con esas criaturas y del cadaver solo quedan unas cenizas. Rara forma de morir, pero más rara era la forma de vivir, pues puedo ver como su piel es arrugada y reseca, como si de una vieja cantimplora en deshuso  hecha de vejiga de vaca se tratara, como aquellas piamontesas con las que jugabamos e ibamos de excursión cuando era niño. Simplemente, es como si llevaran mucho tiempo muerto, se hubieran resecado y recientmente hubiesen regresado a la vida.

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en nigun caso se refiere a personas reales.

Café o Agua Sucia

La luz de la tarde empezaba a enfriar las encalcinadas paredes de los locales del puerto. Las puestas de sol, en Boston, no son agradables. El sol, nunca ilumina los últimos minutos de café y las colinas enfrían todavía más las brisas que provienen del oceano atlántico. Huele a pescado rancio, salitre, sudor y demasiado a menudo a heces humanas y a sexo. O a todo junto que es lo mismo que decir que cuando los enfermos estibadores y marineros se encuentran, o bien se pelean o bien fornican como animales desesperados. A veces incluso, las prostitutas de la calle 32 deciden bajar hasta el puerto para dejarse encular tambien y ganar unos dólares.

Mi lugar de trabajo. Me aprovecho de esta púrria y esta púrria me dá de comer. El lugar perfecto para intimidar a la señora Ray y comentarle mis planes de futuro.

El lugar escogido lo tiene todo. Mugre en las paredes, un sólo baño (nadie nunca supuso que ahí acudirían mujeres), vasos de cristal desgastados y opacos por el tiempo, bancos raidos y de madera verde descascarillada, marineros tatuados, y eso sí, el café más fresco de Boston pues es donde los estibadores cogen fuerzas durante sus largas jornadas de trabajo.

La Señorita Ray no parecia estar afectada por todo lo que la envolvía. Yo me divertía enormemente viendo como había conseguido traerla hasta aquí, pero su pasividad ante la mugre, la mirada insaciable de esos hombres y el desesperante olor no la conmovió.

¿Es tan fuerte esa voluntad de lograr esa fuente de la juventud eterna? ¿Acaso no se supone que alguien como ella debería horrorizarse tansolo con la mención de la palabra cucaracha?

Estuvimos hablado durant un buen rato. Las luces de fuera del local se encendieron y el mesero colocó una vela en cada una de las mesas de madera que grasientas y desgastadas llenaban la habitación.

Ray me habló con tranquilidad. Ella misma parecía estar en otra órbita, en otra galaxia, absorvida por la devoción de alguien que habla de un tema del que le depende la vida, pero con la frivolidad de un maestro de párvulos aleccionando a sus pupilos.

Debo admitir que logró convencerme. No es la falta de motivaciones en esta vida lo que me mueve, pero aunque tambien considere a Ray algo loca por sus aspiraciones personales, no logré ver en ella ningun atisbo de maldad. Es inocente, como los niños. Quizás sea por ello que confío en ella.

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en nigun caso se refiere a personas reales.