Un mes en Ryoko Owari

Kakita y Masoko fueron los encargados de viajar hasta el Campeón Esmeralda para informar de los progresos realizados en la bella ciudad de Ryoko Owari. El informe le fue entregado al Campeón Esmeralda sin demasiados problemas en el viaje.
A los cuatro dias de su partida y con pocas vistas al compromiso social que su ausencia provocaría, se realiza la cremación del cuerpo de Otaku Naishi.
A los dos días, Crisantemo y Arawe desaparecen durante unas horas pero gracias a la magia de nuestro Shugenja recuperamos a nuestro criado e hija adoptiva sin más preocupaciones que un susto.
A los dos días, Kakita y Masoko regresan de su visita al campeon esmeralda y nos informan que

Primero
Deberíamos preocuparnos de establecer un equilibrio entre clanes entre los yorikis que tenemos contratados

Segundo
No deberíamos levantar nuevos ejércitos para nuestros propósitos o ansias de poder

Tercero
Nos deberíamos de abstener de insultar a la gobernadora, y mucho menos públicamente.

Cuarto
Deberíamos cuidar mucho más las formas para evitar los malentendidos causados con los integrantes del Clan de los escorpiones que son mucho más propensos a utilizar dobles y malas interpretaciones

Quinto
Abstenernos de dar órdenes a la Guardia del Trueno

Sexto
Promover las nupcias entre el Samurai Kakita y la hija de la Gobernadora.

El Entierro de Otaku Naishi

El entierro de Otaku Naishi fue un entierro digno de recordar en Ryoko Owari.
Se celebraron cuatro dias oficiales de luto en que una guardia de honor formada por seis samurais velaban en todo momento el cuerpo de nuestra compañera. El Samurai Bayushi Kuwanan le ofrecio una elaborada poesia escrita sobre papel de alta calidad a la familia de la fallecida.
Ide Shikibu ha sido la plañidera designada para tan honorable rol en el periodo de luto.
Las palabras del poema de Bayushi Kuwanan resuenan en el corazon de todos los presentes
“La luna y el cornio
corni y cerezo
un mundo carmin
Unicornio zigzagueante”

Estos dias de luto reina el color blanco y negro de las vestimentas tradicionales para dichas ocasiones. El respeto entre clanes es ejemplar en momentos tan duros para los unicornio.

Rioko Owari: Reflexiones y Sueños

Extracto del diario de Isawa Musashi shukenja del Clan del Fénix:

La caza de los bandidos me vendrá bien, esta ciudad y su corrupta gobernadora me asquean, en cambio un paseo por el campo me parece refrescante, solo lamento la sangre que va a ser derramada en el vacío nombre de la gloria, que no honor, estos conceptos cada vez se me antojan más contradictorios, ¿qué honor puede haber en la batalla? Me educaron para restañar la sangre no para derramarla y mucho menos para participar en impuros interrogatorios… esa parece ser la afición principal de mis compañeros.

Por otra parte nuestro compañero escorpión parece que desea iniciar un subterfugio con el fin de drogar a los pobres desgraciados a los que vamos a cazar como a bestias, bien, en el fondo lo apruebo, si tiene que haber derramamiento de sangre al menos que sea el mínimo y con el mínimo dolor.

No me gusto la batalla… en ella murió mucha gente, incluido un samurái de nuestro sequito (Otaku Naishi) por la que no pude hacer nada, pronto se clamo venganza, la sangre llama a la sangre, los prisioneros fueron ejecutados por vanas disputas de honor. En realidad fue un seppuku encubierto, ya que para cubrir a su jefe los samuráis insultaron a mis compañeros.

Eso fue una conducta honorable. ¿Qué honor hay en matar a un enemigo indefenso?, me pregunto, ¿por qué no se le dejo defenderse si estaba en cuestión el honor de la familia Kakita?, ¿no tuvo razón al llamarle cobarde?… extraños pensamientos de una noche en Rioko Owari.

Yo por mi parte no participe en todo esto, fui a purificarme justo después de la batalla en la que no empuñe arma alguna, más bien me dedique a cerrar las crueles heridas que estas producían.

De regreso a la ciudad, tuvimos una visita inesperada: Desvanecido, el capitán de los bandidos se presentó en nuestra residencia, nos dijo que no nos entrometiéramos sus asuntos y el no interferiría en los nuestros, se negó a dar cualquier explicación o colaboración, le pregunte que porque no le prendíamos por bandidaje y se limito a decir que no podíamos, lo cual me resulto ridículo, poco después me desperté en mi lecho, todo fue un sueño, todos mis compañeros habían tenido el mismo…

Nota del Autor: El autor advierte que todo el contenido de esta historia es ficticio y en nigun caso se refiere a personas reales.