Desde estas sábanas blancas, tengo tiempo para reflexionar. Cabe decir que además de la fotografía encontrada en la sede de “Una mirada al Futuro“, tambien encontramos dos libros que he tenido algo de tiempo de ojear. se trata de “En la Vieja California” y otro título algo más siniestro pero de similar interés “Catecismo de los Caballeros del vacío exterior“.
A los dos días de estar ingresados, gracias a la prensa local neoyorkina, nos enteramos de una macabra noticia que también tuvo lugar en la sede “Una mirada al Futuro”. Por lo visto, al entrar la policía, un incidente bastante innombrable ocurrió. Encontraron las paredes recubiertas de ácido y todo lo que había en el sótano, incluyendo algún policía que había entrado en avanzadilla, ha desaparecido.
Por la tarde del mismo día ya teníamos la policía haciendo preguntas entre nuestras camas del hospital. Cuatro policías son los que habían muerto en los extraños sucesos de tres días antes.
Lo que sí es seguro de nuestra parte es qe Standford ha logrado escapar una vez más, pero que los planes de la Orden del Crepúsculo de plata han vuelto a ser desbaratados. En lo que estamos seguros es que Standford y Scott son los verdaderos Magos de la Orden, y el resto, incluyendo al torpe Gargamel, están por debajo.
Está claro que lo que hacen es recargar los bastones de poder, como el que Gargamel está utilizando con los indefensos moribundos del hospital, con los adeptos a su orden. Además, esa extraña enfermedad, la Fiebre negra, no parece ser otra cosa que un virus o hechizo provocado por Standford para deshacerse de sus retractores.
Y qué tenemos nosotros?
una Caja portal, que nos llevamos de la logia, y que nos debería permitir huir en cualquier momento, o lograr que nos maten mientras dormimos.
Por si las moscas, la tenemos bien encadenada.
hasta otra querido diario
Extracto del diario de Ruggerio Acqua.
Nota del Autor: Los personajes aquí señalados son ficticios, y confundirlos con la realidad, no solo denotan una falta de buen gusto sino un sentido del humor y la ironía bastante mermado. El resto, como dijo Nietszche, es locura.




